Espresso, desafiando tiempos modernos

La invención de la máquina de café espresso se atribuye comúnmente al milanés Luigi Bezzera, aunque desde un siglo antes se empezaban a patentar inventos que utilizaban la presión del vapor con el objetivo de elaborar la mayor cantidad de café en el menor tiempo.

Comenzando el siglo XX Bezzera patentó una máquina que llevaba la presión de vapor de agua directamente al café molido y el líquido directamente a la taza.

En muchos aspectos, la máquina Bezzara estableció la configuración básica que se mantendría a lo largo del tiempo. Una máquina que redujo el tamaño del filtro donde se elaboraba el café aumentando el número de válvulas, permitiendo producir varias tazas individuales al mismo tiempo.

Desiderio Pavoni compró la patente a Bezzera y añadió una válvula de alivio de presión importante. Giovanni Achille Gaggia agregó en 1947 un pistón manual accionado por resorte que empujaba el agua a través del café, con presión, más fuerte y rápido, evitando que se queme el café y produciendo la famosa crema espumosa que hoy en día constituye un elemento imprescindible del espresso.

Se hizo evidente que el método espresso no solo era rápido, podría ofrecer una gran taza de café al maximizar el sabor y reducir al mínimo los gustos menos agradables que acompañan un tiempo de elaboración mas largo. La máquina de espresso creció en popularidad en los cafés y restaurantes en Italia especialmente después de la II Guerra Mundial.

Desde el principio se comenzó a utilizar el vapor recogido en la parte superior del tanque también para calentar la leche que ya era costumbre agregar al café. Una válvula con una boquilla larga se alimentaba de la parte superior del tanque donde se reúne el vapor para calentarla creando espuma de leche.

Con sucesivas mejoras plagadas de nombres propios que hoy en día forman parte de la historia del café, en la década de 1960 comenzaron a evolucionar métodos más automatizado para forzar el agua caliente a través del café. Empezando con simples bombas hidráulicas, hasta llegar al día de hoy con calderas diferenciadas, control de temperatura y presión con máxima precisión, y cada vez mas tecnología.

Las nuevas máquinas empujan el agua a través del café a una presión que es ahora aceptada como ideal para la elaboración, un mínimo de nueve atmósferas o bares, es decir nueve veces la presión normal ejercida por la atmósfera de la Tierra.

El café espresso ha superado ampliamente su objetivo de acelerar los tiempos, loado ideal de la modernidad, para convertirse en parte de la cultura gastronómica y social. Exportado de Italia al mundo representa un estilo de café aún en constante evolución.

One thought on “Espresso, desafiando tiempos modernos”

  1. magnifica informacion ¿tiene alguna noticia sobre la Cafeteria la Viña de Santander, parece ser que sirven alli muy buen café

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