Planta perenne que crece naturalmente en distintas zonas tropicales del planeta, de sus raíces nudosas se extrae uno de los condimentos básicos de la comida oriental de sabor picante, ácido y dulzón.
La infusión a partir de esta raíz es bebida en muchos países, y preparada de diferentes formas, con variedad de ingredientes.
En China, el té se hace hirviendo jengibre pelado y cortado al que a menudo se añade azúcar moreno, a veces rodajas de naranja, limón u otras frutas como la azufaifa. En la cocina japonesa se llama shōgayu (生 姜汤) y en Corea saenggang cha (생강차), donde se prepara por ebullición del jengibre o al mezclar agua caliente con el jengibre conservado azucarada. En este último caso, la raíz de jengibre en rodajas se almacena un par de semanas hasta que se forma una especie de melaza.
En la cocina filipina se denomina salabat y se acostumbra servir durante el relativamente frío mes de diciembre. Similar costumbre se sigue en la República Dominicana donde las infusiones de jengibre se beben para combatir el frío, y se han transformado en una tradición navideña al punto de utilizarse para brindar preparada con un poco de canela y a veces limoncillo.
Además de infusionarse como elemento principal, también se utiliza como ingrediente de un té espaciado, otorgando su toque picante y peculiar.
El té de jengibre se considera ayuda a prevenir los resfriados, a la digestión, al mareo causado por movimiento y algunas náuseas.




