el cafe en la cocina

La armonía del café con las comidas

El juego de armonizar los alimentos con el vino con el objetivo de realzar los sabores es bien conocido. El concepto del maridaje reside en que ciertos elementos, como la textura y el sabor, que se encuentran en los alimentos y el vino reaccionan de manera diferente al mezclarse, y encontrar la combinación adecuada de éstos hará del comer una experiencia más placentera al paladar.

La máxima de este concepto es crear sensaciones nuevas, tanto en la degustación del vino como de la comida con la que lo acompañamos.

El creciente interés en los cafés de origen único y sus notas destacadas ha llamado la atención a la posibilidad de explorar su asociación con los sabores de la comida.

Durante décadas el café estuvo asociado a los alimentos, generalmente duces y postres, y también se ha utilizado en tradicionales recetas como tiramisú o pastel de café. Ahora los chefs están innovando con recetas mas audaces como pescado marinado en café o cenas de país de origen donde el café se combina con platos de la misma región.

Es posible utilizar el café a su máximo potencial emparejando los sabores similares en sus granos con los ingredientes en el plato. Solo se necesita un poco de la investigación, catando algunos cafés e indagando en sus sabores.

La vinculación del café con la comida no es la misma que la del vino. En primer lugar está el control sobre todas las variables en la elaboración del café. Fundamental para este desarrollo es la llegada de nuevos métodos de hacer el café, como el sifón, que permite una versión más sutil de la bebida para beber a temperaturas más bajas sin leche ni azúcar. Este delicado café puede ser unido con los alimentos correctamente.

Pero ¿es realmente una experiencia gourmet con énfasis en disfrutar el sabor del grano de café o una moda o estrategia de marketing?

Expertos explican que una nota cítrica en un café complementaría con un plato con almendras, o un café de sumatra acompañaría muy bien un queso de cabra. Al igual que pasa con el vino, con algunos platos es fácil entender el vínculo mientras que otros empujan los límites de asociación del sabor.

Las grandes compañías también están impulsado esta tendencia. En un almuerzo promocional Nespresso ha puesto su café en el menú para acompañar filete de ciervo y salsa de vino tinto seguido de un postre de panna cotta de vainilla con salsa de caramelo de café.

El nuevo Lavazza Training Center inaugurado en Barcelona con la colaboración del famoso cocinero Ferran Adrià parece ir en el mismo sentido. Este centro que forma parte de la red de 43 escuelas de café que Lavazza cuenta en todo el mundo no solo pretende formar en el conocimiento y la cultura del café, sino experimentar en base al espresso nuevas formas del gusto, estudiando y descubriendo sus propiedades sensoriales, para crear nuevas y deliciosas recetas.

Este movimiento ha llevado a que algunos presenten el café como el nuevo vino. Es improbable que suceda, el café no va a sustituir al vino en la mesa, éste va mejor con los alimentos y funciona mejor en situaciones sociales. Pero el conocimiento de las variedades de la vid y de distintas regiones productoras ha crecido enormemente en las últimas tres décadas, mientras que el interés en las regiones del café está todavía en desarrollo, y esta es otra oportunidad interesante para dar a conocer sus variantes y posibilidades.

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