capsulas nespresso

El impacto ambiental del cafe en monodosis

El crecimiento del mercado de café en cápsulas monodosis ha sido espectacular en los últimos años. Limpio, práctico y rápido, permite preparar un café de calidad de la manera mas simple y ha conquistado a millones de entusiastas del espresso.

Estos sistemas, de empleo fácil e higiénico, presentan sin embargo un inconveniente considerable en materia ambiental. Varios miles de millones de cápsulas terminan cada año en las basuras domésticas. El mismo concepto del producto, algo que es de un solo uso, desechable, y con un embalaje de un solo sentido parece ir en contra del progreso ambiental. Aunque para algunos la comodidad y eficiencia anulan el tema de los residuos, para muchos consumidores de este sistema, de perfil moderno y cosmopolita, el respeto al medio ambiente tiene cada vez mas peso en sus gustos y decisiones.

Las marcas están comenzando a lidiar con el problema de los residuos y buscan la manera de hacer los envases más ecológico. Las posibles soluciones incluyen un mayor uso de envases biodegradables, los programas para reciclar cápsulas o crear envases reutilizables.

Los fabricantes intentan disipar los temores manifestados por los defensores del medio ambiente con la publicación de balances ecológicos positivos y destacando la limpieza de sus productos. También destacan algunos beneficios ambientales como el hecho de la elaboración de una taza a la vez, que significa una menor pérdida de café y reduce el impacto medioambiental global de café por taza.

Los tres materiales utilizados habitualmente en el envase de la dosis individual de café (aproximadamente 7 gramos) son papel filtrante, aluminio o plástico.

Los defensores del papel destacan el hecho de que el material utilizado sea papel, una ventaja en su biodegradabilidad en contraposición al plástico o al aluminio. La monodosis de café tipo E.S.E. se caracterizan por su morfología en forma de pastillas, en las que el café se encuentra contenido entre dos filtros de papel para uso alimentario.

Las asociaciones ecologistas desaconsejan de entrada el recurso al aluminio para cualquier tipo de embalaje, en particular, porque los centros de producción emiten sustancias tóxicas a la atmósfera.

El reciclaje de las cápsulas de aluminio utiliza energía, requiere la separación previa del pozo de café de su sobre metálico, pero la fundición del aluminio no es contaminante, contrariamente a la del polipropileno. Así, Nespresso explica que sus cápsulas son reciclables al 100% y afirma que la fundición de los embalajes en aluminio gastados no supera un 5% del consumo energético de la primera fabricación. Han lanzado recientemente un programa “ecolaboration” con el que se proponen llegar al reiclaje del 75% de las cápsulas para 2013. En España recogen los envases utilizados en sus boutiques y en tiendas de electrodomésticos asociadas al programa.

Los plásticos contienen también materias primas como el petróleo, que es un recurso natural agotable. Algunas empresas han empezado a desarrollar cápsulas de polipropileno biodegradable y otras impulsan su reciclaje. En Gran Bretaña, por ejemplo la multinacional Kraft tienen un sistema excclusivo para procesar los discos de café de Tassimo.

También juegan un papel las políticas medioambientales de los estados y ayuntamientos. En Barcelona se recogen las cápsulas de café monodosis en los puntos verdes de la ciudad. Gracias a una maquinaria específica que permite separar la cápsula del poso del café, se puede reciclar, por un lado, el aluminio y el plástico de los envases, y por otro, los restos de café, que servirán para elaborar compuesto de alta calidad para usos agrícolas.

Por ello, las organizaciones ecologistas alertan a los consumidores y los invitan a llevar las cápsulas utilizadas a los puntos de recogida previstos para tal efecto.

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