Petalos de jazmín para un té suave y delicado

Los tés aromatizados, un éxito por estos días, son el resultado de mezclar té verde, oolong, blanco o negro, con especias, hierbas, pétalos de flores o aceites esenciales de frutas.

Las hojas de té absorben con facilidad los aromas que les rodean. Algunos tés chinos presentan un aroma natural de orquídeas silvestres, puesto que estas flores crecen entre los arbustos de las plantaciones. Otros contienen la fragancia de los frutales que florecen entre las plantas de té cuando se forman las nuevas yemas y hojas en los arbustos.

En China es una antigua costumbre añadir fragancias al té. El té de jazmín procede de la época de la dinastía Song (960–1279). Son hojas de té con flores de jazmín añadidas, normalmente se basa en té verde o blanco. El sabor resultante es sutilmente dulce y suele considerarse un té suave y exquisito.

Las flores de jazmín se recogen durante el día y se almacenan en un lugar fresco. Durante la noche, cuando las flores exponen toda su fragancia, se colocan sobre las hojas de té. La calidad del té de jazmín es determinada por el té utilizado como base y la eficacia de este proceso.

Las flores de té son llamadas a veces té de jazmín. Aunque suelen utilizar estas flor en su composición se trata de un exhibición ornamental en la que la variedad de flores y en consecuencia el gusto varía.

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