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Cata de café espresso

Las catas están de moda y reflejan el interés de los consumidores en conocer mas acerca de los productos de consumo tradicional, conocimiento que conlleva una mejor apreciación del producto, una actitud crítica y finalmente el interés por una mejor calidad del alimento o bebida.

Las catas mas populares han sido de vino pero poco a poco se abren paso las catas de cerveza, té, ginebra, aceite, queso, chocolate, o por supuesto de café.

Una cata de café no tiene porque ser para eruditos, puede ser mas o menos formal y es accesible de realizar en una cafeterías o tiendas de café. Sin embargo las degustaciones y catas llevadas a cabo por pequeños comercios son todavía poco usuales.

Estos pequeños eventos sirven para poner en evidencia de cara a los clientes un genuino afecto por el producto con el que se trabaja, un conocimiento del café que sus concurrentes desconocían, un deseo de interacción con los clientes y un interés por sus opiniones y valoraciones, de la que se puede obtener además bastante provecho. Una oportunidad para educar y fidelizar al cliente en beneficio de la calidad del café y también del negocio.

Una cata a la brasileña de distintos cafés puede ser atractiva para algunos grupos, pero también se pueden hacer degustaciones de café por distintos métodos de extracción, consejos y “secretos” de elaboración, y especialmente catas de café espresso que suelen resultar mas llamativas.

café espressoUna cata de café espresso con granos de distintas variedades, orígenes, tuestes, dosis, tiempos de extracción, etc., puede requerir mas de una convocatoria y es que las posibilidades de análisis del café espresso son amplísimas.

Contrariamente a la cata a la brasileña, en que se cata una variedad de café en grano, aquí se cata una bebida, un café terminado, el que normalmente se sirve al cliente, un equilibrio de aroma, sabor, cuerpo y textura que se basa no solo en el grano y el tueste sino muy especialmente en la elaboración del espresso por parte del barista.

Por lo tanto, si bien es posible aplicar los mismos criterios de interpretación que en la cata tradicional, estos serán determinados por nuevos factores basados en la preparación del café.

Además de los tradicionales parámetros, aroma, acidez, astringencia, cuerpo, sabor, retrogusto y las infinitas características que se puede encontrar en un café, en el espresso juega un papel fundamental la crema del café. La crema se produce al pasar el agua caliente a presión por el café. En los escasos 25 segundos de elaboración partículas coloidales, grasas y aceites del café, producen la crema del café que se aprecia en la taza.

La crema es parte insustituible del espresso, del atractivo visual, donde se concentran los aromas, la sensación en boca, el sabor y el regusto del café. Su textura, color y persistencia determinará su calidad. Una crema compacta, homogénea, persistente, de color marrón rojizo nos dirá mucho del café y su correcta elaboración.

El espresso puede catarse con o sin azúcar, manteniendo las mismas proporciones entre distintos cafés. Asimismo una cata de espresso permite introducir a su mejor y mas frecuente acompañante, la leche, y especialmente la leche vaporizada convertida en crema o leche espumada.

Es decir, no hay fórmulas ni un único camino para educar el paladar cafetero, pero es necesario interesar a los clientes para que aprecien el valor de un café de calidad bien elaborado, y las catas ofrecen una posibilidad de contraste que permite distinguir las cualidades de un buen producto de forma sencilla y concluyente.

Tamper, de la mano del barista

El apisonador, compactador o prensador manual de café, últimamente mas conocido por su nombre en inglés, es una herramienta y un símbolo del barista, y es que a través de su utilización se comienza a distinguir a un posible profesional de un casual elaborador de café.

El tamper consiste en un peso generalmente de aluminio u otro metal liviano de un diámetro que se ajusta firmemente a la cesta del filtro. Su base puede ser plana o algo convexa y se utiliza para apisonar y compactar manualmente el café en el filtro durante la elaboración de un espresso. Es una técnica todavía descuidada en la hostelería, un detalle mas de los que se suelen pasar por alto a pesar de que influye significativamente en el resultado de la extracción.

Al presionar el café el agua demora mas tiempo en impregnarlo y aumenta la presión, lo que permite obtener mas cuerpo y una crema suave y espesa. Al contrario, cuando el agua pasa con demasiada facilidad el espresso sale débil, acuoso, y si se deja un tiempo de preparación mas largo, demasiado amargo.

Una vez que el café molido se ha dosificado en el portafiltro, se debe distribuir uniformemente en la cesta con la mano o utilizando una espátula, evitando dejar cualquier espacio vacío.

A continuación se utiliza el tamper presionando levemente para nivelar y posteriormente se presiona con unos 20 kilos de fuerza uniforme. El objetivo es crear una pastilla de café dura a través de la cual el agua caliente de la máquina de café penetre de forma homogénea.

Dado que el agua de la máquina de café está bajo presión, es importante evitar caminos de menor resistencia en el café y forzar al agua a impregnarlo uniformemente para una correcta extracción.

Algunos molinillos o máquinas de café incorporan una prensador para compactar el café pero, mejores o peores, aún no resultan útiles y los resultados no pueden compararse a la presión aplicada en forma manual.

Valen la pena unos segundos para un mejor espresso con “sello personal“.

El mejor café se prepara sin cables

Diferentes métodos de preparación ofrecen distintos perfiles de sabor de un café. El café de especialidad se destaca por la variedad de notas de aroma y sabor en la taza que le otorgan su propia personalidad y mejoran su origen.

Para apreciar mejor estas sutilezas el café preparado por goteo ofrece, al menos para la vanguardia del café en este momento, la manera mas pura de percibirlas. Hay varios factores que cobran importancia en la elaboración de un café fuera de lo común: la frescura de los granos, la nobleza y calidad de los materiales utilizados para la elaboración, el conocimiento, y una cuidada y lenta preparación.

Cuidando estos detalles y con un buen grano, de la forma mas simple la bebida sabe diferente. Ya no se parece al café un tanto plano y acuoso que identificamos como café de filtro. Los sabores pueden ser distintivos y brillantes, incluso dulces. Un grano es en realidad la semilla fermentada de un cafeto que tostado y preparado con cuidado y correctamente, permite percibir y degustar aquella flor y el fruto.

Los productos japoneses Hario han tenido su protagonismo en este redescubirmiento del café filtrado. La solidez y simplicidad de sus artículos no es ajena al tecnicismo, del cual hacen uso también otras marcas para lograr el equilibrio perfecto entre cuerpo y delizadeza. Las cafeteras de sifón, la clásica Chemex, la moderna aeropress, y distintos accesorios y artilugios se han sumado a este movimiento del café “desenchufado”.

Muchos restaurantes y cafeterías que ponen también esmero en la frescura y autenticidad de los alimentos que utilizan para lograr el mayor sabor, se preocupan por los residuos y el consumo de energía, han dirigido su mirada a esta forma manual y económica de elaboración del café que sin embargo necesita de baristas entrenados para elaborar tranquilamente las bebidas que por lo general se realizan además en tazas individuales.

No es la solución para quien busque una taza de café caliente y rápida, y tampoco debe compararse con el café que elabora una máquina de espressso. Estas cafeteras bombean una presión que produce una bebida de un sabor y consistencia inigualable, pero que al mismo tiempo diluyen y aún destruyen algunos delicados atributos importantes para el sabor.

Es la forma mas simple de preparar un cuidadoso café tanto comercial como deméstico que permite disfrutar una bebida rica y compleja, que para muchos aún no ha dado todo de sí.

¿Por qué espuma de leche?

La leche sigue acompañando a la mayoría de los cafés que se toman en el mundo, pero la tendencia es preparar las distintas variantes de café y leche con espuma de leche.

Tradicionalmente reservada para la preparación de un capuchino, la leche vaporizada convertida en crema o leche espumada se utiliza para dar un acabado a la presentación y el sabor del café. No se trata solo del arte latte, sin llegar a ese extremo de habilidad es posible mejorar un simple café con leche agregando algo de leche cremosa, espumada.

La incorporación de aire en la leche no solo mejora y endulza el gusto, sino que eleva la experiencia sensorial del café. En compraración la leche sin espumar resulta plana y aburrida.
cafe con espuma de leche
El café es una experiencia de los sentidos, maximizarla implica la asistencia a todos los detalles, y esto incluye, en casa o en la cafetería, tomar el tiempo para transformar la leche que acompaña al café.

El calor destaca la lactosa presente en la leche haciendola mas dulce de forma natural. Las proteinas y grasas de la leche contribuyen y alteran la producción de una espuma estable. Un mayor contenido de grasa causa una disminución en el volumen de espuma, por lo tanto la leche desnatada ofrece la posibilidad de mayor volumen de espuma. A pesar de ésto, un poco de grasa de la leche nos da una importante ventaja de sabor para la experiencia de un café especial, al igual que la leche fresca. Un auténtico capuccino italiano lleva leche entera con la que un barista experto creará sin problema la espuma necesaria.

En general, la temperatura supera la influencia de la grasa en la formación de espuma. La leche genera mayor volumen de espuma comenzando a temperaturas frías. Por eso la leche debe estar refrigerada, fresca y utilizarse una jarra limpia y fría para crear un buen volumen a una temperatura que no debe superar nunca los 70 grados C.

La cantidad de espuma incorporada a la leche dependerá de la bebida a preparar, y de la forma y habilidad para incorporar aire en la leche. La leche bien preparada con vapor de aire, llenará toda la jarra de microespuma. Para un café con leche en general se requiere menos espuma, un capuchino tendrá aproximadamente el doble.

La auténtica espuma se prepara con el vaporizador de leche que incluyen las máquinas de café espresso o vaporizadores independientes. Existen otros métodos mas o menos caseros que consisten básicamente en batir la leche y calentarla. Estas formas no crean esta micropespuma de suave movimiento y textura, que al vertir sobre el café es capaz incluso de hacer arte en la taza, pero los resultados pueden ser satisfactorios para empezar y mejorar la experiencia del clásico café con leche.