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¿Café orgánico siempre?

El debate entre las formas orgánicas, alternativas y convencionales, químicas y sostenible de la agricultura ha estado presente entre los agricultores, los científicos, los empresarios y los consumidores durante los últimos 15 años. Aunque hay mucha información disponible sobre este tema hay bastante incomprensión, desconocimiento y falta de comunicación.

Lo orgánico no es sólo una etiqueta de moda; orgánico o inorgánico, alternativa o convencional, física o química son antónimos, son dos extremos del espectro.

Hay dos maneras de abordar este tema, uno desde el lado del crecimiento y otro desde los consumidores. Los consumidores que optan por los alimentos orgánicos a menudo creen que están contribuyendo a su salud y la del planeta, pero actualmente no hay pruebas sólidas de que los orgánicos aporten beneficios para la salud relacionados con la nutrición, y en cuanto a restos de sustancias tóxicas, en el caso del café cualquier químico que pudiera quedar se eliminaría en el proceso de tostado.

Lo que sí parece claro es que los métodos de agricultura orgánica suelen favorecer a la tierra y el ecosistema. Históricamente, los árboles de café fueron plantas del bosque oscuro, donde la sombra de grandes árboles permitía al cafeto crecer lentamente. En aquel entonces, la gente simplemente cosechaba los granos de café en pequeñas cantidades para uso personal.

Con la propagación del café, los productores descubrieron que podían producir muchos mas granos mediante la plantación de árboles a pleno sol y, finalmente, en grandes plantaciones de café . Aunque el café cultivado a la sombra de los árboles se beneficia del control natural de plagas y la polinización de los árboles son el hábitat de una gama mucho más amplia de especies de insectos, este café crece más lento y produce una cosecha menor. Hay que aclarar que la biodiversidad, el ecosistema y la salud del planeta no eran en ese momento motivo de preocupación, ni siquiera de conocimiento.

Antiguamente la tierra se abonaba de manera orgánica. Con la llegada de los fertilizantes y pestizidas inorgánicos los agricultores vieron resultados rápidos, esto es importante aumento de rendimientos ya que proporcionaban nutrientes a los cultivos en crecimiento. No había mucha información disponible y las plantaciones “modernas” se guiaron por el principio “más es siempre mejor!”

En la agricultura inorgánica el enfoque está puesto en el cultivo. El uso lógico y moderado de fertilizantes se convirtió rápidamente en abuso indiscriminado. El uso innecesario de plaguicidas aumentó drásticamente y se convirtió en un abuso excesivo. Los rendimientos fueron fenomenales, y las ganancias aumentaron la confianza del productor. No hubo un mirar atrás, hacia los antiguos sistemas de cultivo. Lamentablemente esta atención desproporcionada a los sintéticos no ha resistido la prueba del tiempo. Actualmente, los rendimientos están disminuyendo, las plagas están aumentando, el costo de producción es cada vez mayor y los márgenes disminuyen.

La agricultura moderna reconoce la necesidad de insumos ya sea en forma orgánica o inorgánica, aunque ya nadie niega el negativo uso innecesario de pesticidas en los cultivos, o la excesiva cantidad de fertilizantes que se vierten en el suelo, o la salud de las aguas. Sin embargo, antes de expulsar un sistema por otro es válido considerar una tercera opción. Un sistema de agricultura que toma en cuenta las leyes de la naturaleza y las leyes de la agricultura comercial, una gestión integrada de los nutrientes. Este sistema tiene un enfoque dual que consiste muy basicamente en alimentar el cultivo inorgánicamente basado en la fisiología de los cultivos y alimentar a suelo orgánicamente para aumentar su salud. En este sistema, se hacen frecuentemente muestreo y pruebas de laboratorio para un enfoque personalizado.

En el ámbito del café es interesante el trabajo de las pequeñas fincas y especialmente aquellas que producen o aspiran a cultivar un café de calidad. Aún sin certificaciones o a veces con miras a obtenerlas, hacen un uso cada vez mas responsable del medio. Han visto las ventajas de hacer crecer a los cafetos entre otras plantas, de otorgarles un poco de sombra, hacen un uso racional del agua y prestan atención al vertido de sus deshechos.

Estos pequeños agricultores, a veces agrupados en cooperativas, ganan fama en el ámbito del café gourmet. Su esfuerzo se ve muchas veces recompensado en premios públicos o privados y una mejora en los precios obtenidos. Los gobiernos han tomado nota de esta tendencia y también han creado incentivos o mejoras para estas familias que a través de este cultivo no producen simplemente un café de calidad sino también fomentan la creación de pequeñas empresas nacionales con potencial exportador e incluso alejan a las personas involucradas de otras actividades lucrativas ilegales o de poco interés político económico para el país.

El consumidor responsable, por tanto debe tener amplitud de miras y no dejarse llevar solo por una etiqueta, que aunque muy válida y generalmente conseguida con esfuerzo, puede no ser la única alternativa a la agricultura comercial global y tampoco la única elección personal favorable al desarrollo sostenible.

El comercio directo entre estas pequeñas plantaciones o cooperativas, con importadoras o tostadoras fiables que se dedican al comercio del café es una opción que se está dando cada vez mas y nos permite conocer exactamente el producto que compramos y las personas involucradas en su producción. Una interesante alternativa que personaliza la compra y genera verdaderos lazos entre productor y consumidor final.

El único café de Europa

En el valle de Agaete, al norte de Gran Ganaria, se produce el único café de España y Europa. El café fue introducido en las Islas Canarias en 1788, con la creación del Jardín Botánico de La Orotava en Tenerife, y desde aquí dio el salto al valle de Agaete.

Aunque se cultivó en la mayor parte de la isla de Gran Canaria, el café de Agaete fue considerado como el mejor debido a las condiciones climáticas. Hasta mediados del siglo XX se mantuvo su producción, posteriormente la caída de los precios favoreció la producción de otros cultivos, pero se continuó cultivando por tradición en pequeñas cantidades para el consumo familiar.

El café del Valle es arábica de la variedad typica, una variedad que se dejó de cultivar en muchas zonas por su baja productividad pero que ultimamente se vuelve a apreciar por sus virtudes. Dulce y afrutado, muchos expertos han valorado notablemente el café de esta zona.

cafe de canariasCon el propósito de conservar la productividad del único café europeo se creó en el año 2002 la asociación Agroagaete. Estos productores locales no vivían del café, pero dedicban buena parte de su tiempo libre a producirlo, considerándolo un tesoro cultural.

En el año 2006 se crea la marca “Café de Agaete” y comienza la comercialización del producto. El proyecto impulsado por la asociación de agricultores de Agaete, tiene el apoyo del Cabildo (gobierno insular) de Gran Canaria y del Ayuntamiento de Agaete.

Se trata de mantener altos estándares de calidad para promocionar este café y permitirle competir con otros cafés especiales. Generalmente el café se cultiva bajo la sombra, entre mangos, papayas, guayabas y demás árboles frutales.

La producción cafetera se estima en torno a los 1500 kilogramos, aunque se espera llegar a los 6000. El interés por este café ha llevado el kilo café en torno a los 50 euros y no se prevé que baje de precio con el aumento de su producción.

En la actualidad, se vende al público en la tienda de Agroagaete situada en la plaza de la villa. Este producto único se conoce en todas las islas, aunque su demanda se localiza en Gran Canaria. Recientemente sin embargo han recibido peticiones del continente, especialmente de Catalunya.