Tag Archives: espresso

Tamper, de la mano del barista

El apisonador, compactador o prensador manual de café, últimamente mas conocido por su nombre en inglés, es una herramienta y un símbolo del barista, y es que a través de su utilización se comienza a distinguir a un posible profesional de un casual elaborador de café.

El tamper consiste en un peso generalmente de aluminio u otro metal liviano de un diámetro que se ajusta firmemente a la cesta del filtro. Su base puede ser plana o algo convexa y se utiliza para apisonar y compactar manualmente el café en el filtro durante la elaboración de un espresso. Es una técnica todavía descuidada en la hostelería, un detalle mas de los que se suelen pasar por alto a pesar de que influye significativamente en el resultado de la extracción.

Al presionar el café el agua demora mas tiempo en impregnarlo y aumenta la presión, lo que permite obtener mas cuerpo y una crema suave y espesa. Al contrario, cuando el agua pasa con demasiada facilidad el espresso sale débil, acuoso, y si se deja un tiempo de preparación mas largo, demasiado amargo.

Una vez que el café molido se ha dosificado en el portafiltro, se debe distribuir uniformemente en la cesta con la mano o utilizando una espátula, evitando dejar cualquier espacio vacío.

A continuación se utiliza el tamper presionando levemente para nivelar y posteriormente se presiona con unos 20 kilos de fuerza uniforme. El objetivo es crear una pastilla de café dura a través de la cual el agua caliente de la máquina de café penetre de forma homogénea.

Dado que el agua de la máquina de café está bajo presión, es importante evitar caminos de menor resistencia en el café y forzar al agua a impregnarlo uniformemente para una correcta extracción.

Algunos molinillos o máquinas de café incorporan una prensador para compactar el café pero, mejores o peores, aún no resultan útiles y los resultados no pueden compararse a la presión aplicada en forma manual.

Valen la pena unos segundos para un mejor espresso con “sello personal“.

Espresso, desafiando tiempos modernos

La invención de la máquina de café espresso se atribuye comúnmente al milanés Luigi Bezzera, aunque desde un siglo antes se empezaban a patentar inventos que utilizaban la presión del vapor con el objetivo de elaborar la mayor cantidad de café en el menor tiempo.

Comenzando el siglo XX Bezzera patentó una máquina que llevaba la presión de vapor de agua directamente al café molido y el líquido directamente a la taza.

En muchos aspectos, la máquina Bezzara estableció la configuración básica que se mantendría a lo largo del tiempo. Una máquina que redujo el tamaño del filtro donde se elaboraba el café aumentando el número de válvulas, permitiendo producir varias tazas individuales al mismo tiempo.

Desiderio Pavoni compró la patente a Bezzera y añadió una válvula de alivio de presión importante. Giovanni Achille Gaggia agregó en 1947 un pistón manual accionado por resorte que empujaba el agua a través del café, con presión, más fuerte y rápido, evitando que se queme el café y produciendo la famosa crema espumosa que hoy en día constituye un elemento imprescindible del espresso.

Se hizo evidente que el método espresso no solo era rápido, podría ofrecer una gran taza de café al maximizar el sabor y reducir al mínimo los gustos menos agradables que acompañan un tiempo de elaboración mas largo. La máquina de espresso creció en popularidad en los cafés y restaurantes en Italia especialmente después de la II Guerra Mundial.

Desde el principio se comenzó a utilizar el vapor recogido en la parte superior del tanque también para calentar la leche que ya era costumbre agregar al café. Una válvula con una boquilla larga se alimentaba de la parte superior del tanque donde se reúne el vapor para calentarla creando espuma de leche.

Con sucesivas mejoras plagadas de nombres propios que hoy en día forman parte de la historia del café, en la década de 1960 comenzaron a evolucionar métodos más automatizado para forzar el agua caliente a través del café. Empezando con simples bombas hidráulicas, hasta llegar al día de hoy con calderas diferenciadas, control de temperatura y presión con máxima precisión, y cada vez mas tecnología.

Las nuevas máquinas empujan el agua a través del café a una presión que es ahora aceptada como ideal para la elaboración, un mínimo de nueve atmósferas o bares, es decir nueve veces la presión normal ejercida por la atmósfera de la Tierra.

El café espresso ha superado ampliamente su objetivo de acelerar los tiempos, loado ideal de la modernidad, para convertirse en parte de la cultura gastronómica y social. Exportado de Italia al mundo representa un estilo de café aún en constante evolución.