Un té helado siempre frío

El té helado es uno de los placeres mas simples, saludables y refrescantes del verano. Prepararlo es sumamente sencillo y nos permite crear e innovar facilmente variando ingredientes.

La forma mas difundida de prepararlo es hacer el té caliente, dejarlo enfriar y luego refrigerarlo. Otra opción que ultimamente se extiende es la elaboración del té en frío directamente.

Cuando prepararamos un té o una infusión, dotamos al agua de sabor, color y varias sustancias activas, como los polifenoles, antioxidantes, la teína, etc. Se trata de un proceso básico, pero no simple. Si el agua está caliente, el proceso es mas rápido y la extracción mas completa, produciéndose reacciones químicas que transforman algunas de las sustancias. Con el agua fría, por el contrario, los extractos se manifiestan más lentamente y de forma selectiva.

Así, el té preparado en frío, al igual que ocurre con el café, es químicamente diferente de la bebida caliente. Tiene un sabor distinto, mas suave, preserva mejor el sabor natural de la hoja y contiene menos teína.

Puesto que la infusión en frío es un proceso relativamente lento y suave, las proporciones y los tiempos no son críticos y para acelerarla solo es necesario agregar mas té.

Las proporciones estándar para el té helado son unas 4 cucharaditas o 2 bolsitas por litro, con un tiempo de preparación de 8 a 12 horas.

En Taiwán, donde el té de burbujas se ha vuelto muy popular en los últimos años, utilizan casi el doble de té con con una exposición igual de larga. Otras versiones recomiendan una proporción mucho mayor de té con tiempos mas breves para una bebida mas intensa.

Muchas infusiones como la flor de jamaica, también se suelen tomar frías y se pueden preparar también de esta manera obteniendo un sabor mas afrutado.

Queda mucho verano … vale la pena probar!

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